26 March 2022
Hemos perdido esa hermosa tradición oral de las canciones con que los padres (para no decir exclusivamente madres) acunaban a los niños.
Dejamos en su lugar, un frío y vulgar dispositivo electrónico, con la elección cercana a algo mirable, en el mejor de los casos.
Recuerdo con ternura la historia del conde de Marlbrouhgt, que se fué a la guerra de la suceción del trono de España y no volvió mas, ni para pascua ni para navidad. Parece que ese mismo conde puso una fábrica de cigarrillos y pasó a ser Marlboro, aunque no estoy del todo seguro. De lo único que si lo estamos, es no volvió mas, ni para pascua ni para navidad.
Es menester hacer una reflexión acerca de esa música infantil, no desprovista de crítica.
Trataré de ser lo mas ordenado posible, haciendo foco en aquellos puntos que han sido motivos de preocupación desde hace años. Esto no es una lista definitiva, ni mucho menos, pero sirve como para que imaginemos hasta donde nos mintieron.
Hay una canción de un chino capuchino mandarín, de la era de la era del Japón. Es cierto que cuando nos nombran Uzbekistan o Kazajistán, o Birmania, nos cuesta bastante responder acerca de datos ciertos como cantidad de habitantes o capital, pero China y Japón deberían ser distinguibles a simple vista.
Esta canción, cantada exclusivamente por niñas en los juegos de ronda, sugiere en alguna parte que estas pequeñas se quieren casar
“Con una señorita de San Nicolás”
Letra que anticipa muchos años este avance social del matrimonio igualitario, enarbolado por el Kirchnerismo como una conquista “peronista” cuando en realidad escuchamos estas estrofas durante la fascista dictadura de los setentas.
¡Que vienen ahora con que estamos a la vanguardia de toda latinoamerica en terminos de igualdades!
Esta hermosa canción infantil, nos narra la historia de un mono que sube a una palmera, hasta ahi, si bien el tramo recorrido es corto, no encontramos “grietas” en el discuros, pero concluye la oración:
“A buscar una banana” lo que nos desorienta un poco.
Dudamos que el mono en realidad está algo pasado de fármacos, la palmera fue inventada por Monsanto y estamos en presencia de un híbrido, o la opción de mucho mejor vuelo intelectual -que yo prefiero- de pensar una verdulería en la cima de la palmera. Si algo debemos despertar en el niño es la inventiva.
La que mas me gusta es esta, por muchos motivos como veremos.
Originalmente este corrido andaluz, devenido mejicano, era entonado a comienzos del siglo XX, por los partidarios del General Francisco “Pancho” Villa, lo que posiblemente motivara su aggiornamiento.
Eso de “pa ponerle en el sobrero, del famoso Pancho Villa” no genera problemas mientras el niño tiene muy corta edad, ahora bien, cuando este ya pasa las de las operaciones concretas a las operaciones formales piaggetianas, los adultos del hogar deben vérselas difíciles con las explicaciones sobre terminos como revolución, como murió don Villa, la reforma agraria y esas bellezas de la economía política, que todos sabemos que no deberían ser pero aceptamos el acuerdo general que son y no hacemos nada.
Pareciera -visto así- mucho mas cómodo hablar de curas pedófilos.
Lo realmente interesante viene con el maquillaje que sufrió en: “porque no tiene, porque le falta” que raya lo macabro, al quitarle al pobre insecto
“Las dos patitasas de atrás”
Algo que nos recuerda a Kafka; todo esto para evitar la frase original:
“Marihuana pa fumar”
Texto original mexicano de principios de siglo XX. Porqué tanto escándalo por un poco de faso.
Este se lleva todos los laureles.
“Yo le doy gracias por todo lo que nos da”
Dice el niño y comienza una enumeración bastante Light, vomitiva de tan “polite”.
En esta enumeración solo aparecen la leche y sus derivados, es entendible.
¿Porqué?
Esta idealizada vaca en cuestión, de hecho no nos Dá nada de motu propio, todo se lo quitamos “mediando violencia” como sugiere el código penal.
Además, al agradecerle todo lo que nos dá, omitimos agradecerle el Vacío que nos deja. Nada que ver con el vacío que nos deja ella en esos casos que sugiere Sabina:
“Lo malo no es que huyera, con mi cartera y mi Gibbson Les Paul peor es que se fuera, llevandome ademas el corazón”
No se trata de ese vacío metafísico.
Tampoco es un vacío existencial, ese mismo que nos llega de regalo en el mismo momento del nacimiento y nos acompaña durante todo el tiempo que tenemos sobre este planeta.
Nos referimos al corte de masa muscular que llamamos Vacío, por estos extraños caprichos del idioma. Junto con este hay una infinitud de otros cortes de músculos y demás “glándulas de secreción interna” u “órganos” que deberíamos agradecer a la mentada vaca.
Es lógico ocultarle al niño este robo, puesto que entre la vaca pastando en el campo -como en un cuadro de Molina Campos- y el corte de -ponele- costilla, en la mesa del asado dominical, hay un homicidio -reconozcámoslo- y es el de la angelical e inocente vaca.
No puedo evitar pensar en personajes del Rock convidados a la redacción de la archi escuchada composición tema: “La vaca”.
Existe una verión mejorada de esta tierna canción infantil
La vaca Lola, La vaca Lola se fuma un cueta y se toca sola La vaca Lola, La vaca Lola, cuando se enfiesta presta la cola.