26 March 2022
El mítico Tenoch los guía en busca de la tierra prometida, vagan desde hace dos siglos, detrás de la profesía de los antiguos.
“Moisés, hacete de abajo” -Pareciera decir Tenoch, emulando al Indio Solari.
De pronto, un 19 de Junio de 1325 según el calendario cristiano, llegan a un valle entre volcanes, en medio reina una laguna amplia, en el medio hay una isla, donde un águila está parada sobre un cáctus, con la pata libre sostiene un pájaro o serpiente que está devotando. Es la señal del oráculo, fundan ahí la ciudad que será capital del imperio azteca.
En su apogeno Tenochtitlan será varias veces mas grande que Madrid las estimaciones basadas en la produción de alimento, hablan de 200 mil habitantes. El diagnóstico, la receta y administración de esos medicamentos estaba a cargo de un complejo sistema de salud pública, el herbolario español da cuenta de un vademecun diez veces superior que traen los conquistadores.
Un complejo entramado de canales, diques, veredas y puentes cruzan el lago de norte a sur, de Tlatelolco a Tenochtitlan. No falta quien sugiera cultivos hidropónicos, cuando las capitales europeas eran villorios de calles de barro y cloacas al aire libre, donde era sano hacerse a un lado si se escuchaba
Agua vá
Ya que no era precisamente agua.
De esa Europa llegan sacerdotes cristianos, que se empecinan en sostener endebles teorías como la del geocentrismo u ordenaban las quemas de gatos por considerarlos espías del maligno, generando sin imaginarlo, una super población de ratas, por ende, la gran peste, que diezma el viejo continente.
Mientras tanto, los sacerdotes nahuatl podían explicar la diferencia entre planetas y estrellas, como podían predecir los eclipses.
Mientras que las bibliotecas del viejo mundo esconden su saber, la de Tenochtitlan está abierta al pueblo. La incendian los conquistadores. Tanto se pierde en ese incendio, que desconocemos el tamaño de lo que desconocemos.
Solo guardamos inconcientes retazos nauahtl en el habla cotidiana. Nos quedan Tomate y chocolate, hule, tocayo o tiza, como la que usaba la seño para escribir “día de la raza” en el pizarrón todos los 12 de octubre de nuestra infancia.
Tal vez, como regalo a esta su tierra, nacía también un 19 de Junio, pero de 1957 Rafael Sebastián Guillén Vicente al que conoceremos luego con el pseudónimo El subcomandante Marcos, o desconoceremos, porque es al menos curioso sospechar cuanto no sabemos. Aquel estudiante de filosofía que llegó a alertarnos que no nos detangamos en embrujo de los que nos hablan del vaso medio lleno o medio vacio, porque en realidad se pararon delante de la fuente.
Otro 19 de Junio, pero de 2007, en el Uruguay, durante el gobierno de Tavaré Vazquez se establece el “Nunca Mas” uruguayo, posiblemente aprovechando el festejo del cumpleaños de José Gervasio Artigas, protector de los pueblos libres, nacido un 19 de Junio pero de 1764.
Para nombrar a Artigas, conviene citar a Galeano: “Usted, sin volver la cabeza se hunde en el exilio, Su tierra, nuestra tierra no se lo cree, porque usted don José es la mejor palabra que ella ha dicho”
Nace en Brooklyn un 19 de Junio de 1897 Moses Harry Horwitz, o simplemente Moe, el 33 % de los tres chiflados. El de “Llamen a Moe, que Larry está en cualquiera”.
Y un 19 de Junio del 2020 muere Bilbo Bolsón y el androide del Alien el octavo pasajero, Ian Holm.
En 1953 en EEUU ejecutaban al matrimonio de Ethel y Julius Rosemberg, por ser afiliados al Partido Comunista, en el pais de la democracia y el coso. Lo curioso es que en el 2001 el hermano de Ethel confesó haber “entregado” a su hermana y cuñado para que le redujeran la pena. Tal vez por el tiempo transcurrido es que no se pudo resarcir el error de la justicia y resucitar a los ejecutados.