26 March 2022
En el 79 el Vesubio entra en erupción, unos meses mas tarde sepultará las villas vacacionales de Pompeya -con cenizas- y Herculano -con lava- algo así como Carlos Paz y San Antonio de Arredondo. La armada romana anclada en Capri, Salen en auxilio de los sobrevivientes, solo a los libres, los esclavos quedan encadenados con los animales.
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El 23 de agosto de 1572 ocurre en París la masacre de Saint-Barthélemy, los burqueses ordenan cerrar todas las puertas de salida de la ciudad, durante dias, ordas de cristianos católicos matan a cristianos protestantes, al igual que en la plaza de mayo del 55, no tenemos cifras ciertas de las víctimas.
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En 1927 en Masachusets, en el ejemplo de democracia y el coso, ejecutaban en la silla eléctrica a dos anarquistas italianos: Nicola Saco y Bartolomeo Vanzetti. Cincuenta años mas tarde, el gobernador Michael Dukakis ordena una investigación que descubre falta de imparcialidad en el juicio, por lo que les conmuta la pena. Para aquellos que sostienen que la justicia nunca llega.
Es sano recordar, además, que los Estados Unidos son el único pais de América, y la única “democracia” del mundo que mantiene la bella costumbre de ejecutar humanos por cuenta y orden del estado, actividad que exporta a los lugares que invade ya con mucha mas liviandad.
A lo largo de la historia parece existir una constante llamativa. Tanto en Saco y Vanzetti, como en Maldonado, o Kosteki y Santillán, o Fuentealba, o pocho Leprati, o Rafael Nahuel.
“Cuanto mayor es la preocupación del individuo por la suerte del otro, mayor también son las posibilidades de morir a manos de fuerzas de seguridad que deberían cuidarnos.”
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En 1973 en Estocolmo, Suecia, un asalto a un banco termina con toma de rehenes, una víctima se enamora de uno de los captores, agregando una patología nueva a la bibliografía clínica, el síndrome de Estocolmo.
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En 1812 el abogado porteño Manuel Belgrano, al mando de su escaso ejército, ordena al pueblo jujeño abandonar todo, quemar los campos y retirarse a Tucumán. El gobierno central le ha dado poco mas de cien hombres y una pieza de artillería para frenar toda la avanzada realista de miles de hombres. El molesto revolucionario que se saca de encima la junta porteña, deja sin pertrechos al enemigo, copiando, tal vez sin saberlo, la estrategia del general romano Flavio frente al avance de los galos.
En las filas de Belgrano pelean la criolla Juana Azurduy de Padilla, que pierde cuatro de sus hijos y a su marido en batalla, y la negra liberta María Remedios del Valle que pierde a su marido y sus dos hijos.
Los tres comparten el triste honor de morir en la miseria gracias a los sucesivos gobiernos porteños.
“Lo enviaron a morir y regresó héroe”. Muy parecida a “Nos enterraron y no sabían que éramos semillas”