21 January 2023
A mis amigos Alejo Abalde, Santi Vignolo, Carlitos Tubis y Gabo Heredia. Migrantes.
Aturden al yo la calidad y tamaño de las muchas virtudes, ante la sola idea de emigrar a un país estable. El adjetivo pretende englobar virtudes inalcanzables para un argentino medio, como los mas de diez años que Bolivia mantiene el mismo tipo de cambio respecto del dólar estadounidense, o la puntualidad del transporte público europeo.
Minimizamos sin querer las posibilidades de morir en un atentado terrorista, porque ese mismo yo tiende a bajarles el precio, cuando no a omitirlas sin mas.
Reniego de los lugares comunes de este pais de ladrones, o acá no se puede progresar por la sencilla razón que no soy ladrón, ni nacie en mi entorno lo es. Todo lo que hice, que no es poco, fue en este hermoso país.
¿Quienes son los ladrones? ¿Quienes se benefician de este tipo de discursos? Ya es tema de otro debate mas rico, pero mas atravesado por análisis partidarios.
El legendario Matador Mario Alberto Kempes miraba la cámara en blanco y negro, al tiempo que mostraba unos botines de fabricación nacional a la cámara y sentenciaba:
En (e)Uropa no se consiguen.
Muchas cosas no se consiguen en Europa. Me honra pertenecer a la reducida estirpe de los que prefirieron quedarse, pero no por beneficios ligados a lo económico -nadie en su sano juicio haría algo así- sino por Todo lo otro.
Este agujero negro que engloba virtudes blandas de la (sobre)vida en nuestra madre tierra, incluye el idioma.
Entre las variables que atentan con la capacidad de sobrevida del ciudadano, el transporte se destaca por mucho en la Mediterránea Córdoba. Bástenos mirar estadísticas y veremos que un deporte de alto riesgo es ir a trabajar en la bicicleta.
Con el paso del tiempo aprendí a ser muy selectivo respecto de la cantidad y calidad de “stress” que estoy dispuesto a acumular diariamente en el cuerpo, como de la apertura mental para absorber la maravilla del entorno. Manejar un auto en la ciudad agrega mucha tensión innecesaria, el transporte público, frente a la multitud de variables negativas, que fuercen al indivíduo a intentar evitarlo, cuenta con un valor que “en Europa no se consigue”, pudiendo agregar mas, en ninguna parte del mundo. El idioma que allí se habla. Este es un mínimo compendio del idioma del transporte público de la ciudad de Córdoba de la Nueva Andalucía.
En el transporte, esperando el transporte, en el banco, o en todo lugar donde no tenga claro cuanto tiempo voy a tener que esperar, observo la precaución de llevar siempre dos -a veces mas- libros en papel impreso. Esto cumple varias funciones.
Llevarme -en primer lugar- a unos de los lugares que mas amo, el descubriemiento de cosas nuevas y en segundo, pero no menos importante, a camuflarme detrás de una paciente y prolija cara de pelotudo, que el paso de los años me ha llevado a perfeccionar en extremo. Observo la realidad, o eso que los medios dicen que es la realidad en (sic) realidad. Los doctos en antropología lo bautizaron el punto de vista del observador. Pero no cualquier observador. Me maravilla diariamente el entorno.
Una tercera virtud es alejar neófitos.
No interrumpas mi silencio sino es por por algo mejor a cambio. -Creo que era Niestche
En los ochentas, el 11 iba del centro, entraba por la avenida Congreso, hasta la Villa Libertador. Un Mercedes 1114 1 con capacidad máxima de 40 pasajeros que nunca, NUNCA, transitaba con menos de cien. No menos de cuatro de ellos en los estribos. Era así. No puedo arriesgar si está bien o mal. Hacer juicios de valor ahora es al menos extemporáneo.
Los ochentas “la Villa” ostentaba una bien ganada fama de peligrosa, y su nombre aludía a un círculo mas amplio que incluía barrios como Comercial, Mirizzi y su halo de misterio cubría parte de Santa Isabel.
Aprendemos a perdonarle al 11 ciertos errores, como la inutil espera bajo la lluvia2, que pase lleno y no se detenga por mas pasajeros. Esto molesta sobremanera cuando es uno el que queda en tierra, no al revés. El escritor cubano Carlos Puebla sentenció para estos casos un:
Aprendimos a quererte.
Otra molestia periódica era cierta inspección involuntaria de terceros hacia adentro de los bolsillos, de pantalones, camperas, sacos, etc. Estas manos diligentes pretendían alivianarnos de cargas innecesarias, tal vez.
Miento si digo muchísimas, pero si varias, un roce innecesario -recuerdo ahora- contacto táctil y visual, de alguna joven de expersión extremadamente pícara en el rostro.
Al ser objeto de este tipo de miradas y conciente de sus pocos atributos, solía reflexionar en voz alta:
¿Tendré un moco? -Tocándose la nariz para inspeccionar que la niña estuviera observando ese error estético.
Poco tardabamos en darnos cuenta que en paralelo, se incrementaban las manos extrañas inspeccionadoras de bolsillos, en calidad y cantidad. Como en los actos de magia, uno presta atención a la señorita sonriente mientras el mago muestra una mano y con la otra nos limpia.
Pestañaste, reza la advertencia contemporánea.
La habitualidad hacía que la conversación con el conductor se acercara a la confidencia, que sigue al saludo franco. Pero solo con aquellos que parecieran merecerlo, con los sonrientes, los saludadores, buena onda.
Viernes de fúltol, volvía a la villa el 11 completo de hinchas, moviéndose mas al compas de los saltos que al golpetéo de las válvulas. Mi amigo conductor compartía un vaso de vino improvisado 3 con los pasajeros festejantes del triunfo de su equipo, creo que Instituto.
¡Que olor a rodiia4! -Sentenció, abriendo el ventilete del conductor.
¿Porque rodilla? -Pregunté ingénuo.
Porque está entre pata y culo. -Al tiempo que dibujaba una recta horizontal imaginaria en el aire, con la mano que había soltado el volante y sostenía el improvisado vaso de vino con coca.
Subí al Interurbano Sarmiento que va para Alta Gracia en Maestro Vidal, al final de la jornada laboral, ya de noche. Dejé mi bicicleta encadenada en un hospitalario galpón donde duerme todas las noches, gracias a playeros de estación de servicio que se contentan con el saludo diario, por todo pago. Los 20 Km. diarios de bici, me prometen unos días mas de sobrevida en el planeta, o eso quiero creer.
En la parada siguiente sube una nena muy pequeña, en todo aspecto, tamaño, voz y algunas cosas mas. Como voy leyendo un libro, no puedo precisar edad, ni tamaño pero se que es poco. Con el rabillo del ojo descubro que no supera el metro cincuenta de Lucy, la homínida de la cantera de Olduvai Gorge.
La pequeña en cuestión mantiene con alguien una conversación por teléfono desde que subió. Al sentarse delante mío, estoy obligado a escuchar y leer mi novela de ciencia ficción al mismo tiempo. Puede que el producto sea esta mescla de ambas. El tono general del diálogo, que por momentos es monólogo, pasa de confidencia a acentuar demasiado ciertos adjetivos. Está muy enojada. Existe un problema con una campera. El problema es la ropa.
Ió leuádá aesa gorda shropa5 prestada, tirale ondal Braian.
Algo pareciera escuchar, el diálogo agrega condimentos varios. Los adjetivos pasan a ser soeces.
Gorda Culiaaaada, shropa prestada. “Prestame la campera Braian” -Simula voz de gorda ropa prestada.
Luego de tomar aire agrega:
La uártá a puntaso a la culiada.
Interjecciones mas o menos, el discurso continúa haciendo catarsis y girando sobre el hecho de Tirale onda al Braian durante todo el trayecto que el colectivo resta por llegar a mi destino que son no menos de 50’. Finalmente parece estar mas tranquila, agrega a modo de remedio:
Decì queora iego alas casa y me prendo un carafelí 1.
Agrega un par de adjetivos para referirse a la señora cuya ropa (vestimenta), no le pertenece, porque no es de su propiedad. Me voy con la duda porqué tiene “ropa prestada”, mi hijo adolescente en ese momento, con mucha mas calle que yo me aclara.
¿Ropa prestada, no te das cuenta? Es cana la gorda. Estas viejo y pelotudo papá.
Lo mas triste del caso es que la amenaza de “cagala a puntazo” pareciera del todo verosimil, a juzgar por el tono de voz.
Una señora grande daba consejos telefónicos a lo que pareciera ser la hija, del otro lado de la comunicación, invisible a nosotros que la imaginamos fragil. Si fueran varones, parecerían los consejos del Viejo Viscacha.
No ioréee, no ioréee Iésica.
Silencio mientras la niña inexperta narra situación pidiendo consejo. La señora toma aire al tiempo que suelta varios “Ah”.
¿Sabé que tené que hacé vó? -Se pregunta y se contesta, aconsejando.
Te poné una poiera bien turrshoona2 y te va al baile. Te volvé bieeen culiada y se lo contá.
Pareciera haber algún tipo de queja del otro lado. No puedo creer que una madre aconseje así a una hija, debe ser una hermana.
Para eso é. Para eso é. Hacé que te cague bien a boio y te va a la cana así. Lo meten en cana y no te va a tocá nunca má. ¡Una seda!
Voy leyendo en el 600, como los tramos son largo, leo una novela por semana. Amaba esa época. No presto demasiada atención al entorno. Una señora se levanta para bajarse y mira a mi compañera de asiento. Desenfunda el índice de la mano derecha, la señala y dice:
Diabla, la vida es un búmerang.
La enviada del maligno ni se inmutó, la señora continuaba parada al lado mío con el índice frente a mi cara. Yo me precio de mi ateismo, pero por precaución hice cuernitos hacia abajo. Días enternos me duró el miedito de pelitos de la nuca erizados.
Su extraña involución de Heidegger y Borges a El Dipi y Luis Juez
Y otras interesantes figuras de ficción de la derecha argentina
Votar a las alianzas antiperonistas, funciona en la sociedad de la misma manera que los mocos y la caca. Sabemos perfectamente lo que son, pero existe una pulsión malsana en mirar al inodoro y al pañuelo, por muy claro que tengamos que ya salieron. Hay una extraña pulsión por lo escatológico. De otra forma no podemos explicar los DeLaRúas y los Macris.
Esto explica en gran parte su poderío electoral.
Que objeto tiene esta desmedida banalización del buen gusto, o esta “bajada de precio” al buen gusto y que aparezcan las Patos Bullrich y los Waldos. Esta bajada de precio al saber y la lectura, contrario a la opinión de Sócrates 5 quien no es sabio, quien no cultiva el saber no será nunca bueno. Si los conceptos de la economía o el derecho penal, son aprendidos en un tictoc de 15 segundos, dudo seriamente que sea el aprendizaje adecuado. El inconveniente real es que otorgan al indivíduo una erronea sensación de saber, otorgando al Ego un punto de vista algo distorsionado, una “Bulimia del conocimiento”. Pinterest es una imagen del marxismo con los hermanos Marx, en tictoc un estúpido con peluca grita en contra del estado, simulando un neoanarquismo extraño, Facebook es una cloaca donde el odio puede expresarse tranquilamente sin la odiosa necesidad de ir en cana, como debería ser.