Apocalipsis

26 March 2022

Apocalipsis

No es nuevo, ya lo vimos en oportunidades anteriores. Como reza el aforismo popular:

De mejores bares me han echado.

Vaticinaban el fin del mundo con el Y2K o el apocalipsis maya del 2012, en un afan de hacer Glogal este opúsculo, pero si entramos en detalles y solo nos concentramos en la Argentina, podemos decir que vivimos un eterno Apocalipsis. De bonos, tipo de cambio, congelamiento de depósitos, devaluaciones y desaparecidos.

Estamos acostumbrados a esperar en la reposera, con la lata de cerveza y las gafas de sol puestas (por las dudas).

Así me lo contaron los panameños

Que nos invaden los gringos jueputas…

Que se viene el huracán directo hacia nosotros…

La actitud aconsejada en el itsmo, en todos los casos es: estirar las reposeras, poner música fuerte, heladera con cervezas frías a mano y disfrutar del espectáculo.

El ansiado apocalipsis, se caracteriza Siempre por demorarse mas de lo esperado. Como el cuento del pastorcito mentiroso el lobo nos estamos acostumbrando a la paranoia.

A la inversa de la utopía de Eduardo Galeano que solo sirve

“Para para seguir caminando”

Los apocalipsis supongo que pueden servir para vender libros onda Horangel o Ludovica. Y algo mas que eso.

Nos sorprendió la realidad el verano pasado, al prometernos la llegada un nuevo apocalipsis inverso, preñado de inversiones este, lluvias de capitales extranjeros para este segundo semestre del año.

La imagen de la lluvia de libras esterlinas -como decía mi abuelo- no deja de llenarme de temor, por esta cuestión del peso, la aceleración de los cuerpos en caída libre, el volumen y densidad del oro, la diferencia de un electrón respecto del plomo y todo eso.

Al mencionar el peso estoy haciendo exclusiva referencia a la cualidad física de los cuerpos, de ser pesados y no a la moneda argentina, que recuerda mucho al:

Uan peso isss ehhh… uan dolar.

Ah, que buenos tiempos de otros los ridículos.

Hoy me levanté esperanzado, caminé las calles de mi ciudad esperando encontrar extranjeros sonrientes con maletines llenos de dinero para invertir en mi amado pais. Imaginé congestión en los aeropuertos y vías de acceso. Imaginé el derrame de todo ese dinero, ayudándome para pagar las cuentas.

Algo que me resulta interesante. Cada vez menos personas miran Televisión. Lo que parece una bendición a simple vista, no deja de ser lo contrario.

En reemplazo de tan noble actividad, llegaron métodos de estupidización mucho mas efectivos. Directamente apuntados al ego y los miedos del sujeto. Formatos completos de entretenimiento que no sobrepasan el medio minuto de duración, cautivan la atención del individuo. Y del Mini indivíduo en las escuelas, inclusive.


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