Peronismo asintomático

26 October 2024

Una introducción necesaria

No hablamos un idioma, el idioma nos utiliza como vehículo de expresión, es por nuestras palabras que somos. El idioma es una inteligencia superior independiente de nosotros, como la AI, solo que más vieja y más sabia. Lo que Juan dice de Pedro habla más sobre Juan que acerca de Pedro.

En principio era el verbo. –Primera línea del Génesis.

Es en este sentido que los mitos, como la forma mas antigua de narrar, juegan un rol muy importante en nuestra vida, comparable a la respiración o la alimentación en el plano biológico. De los mitos que los formaron y conmovieron, provinen fanáticos, idólatras, iconoclastas, apóstatas y conversos.

Los últimos, los apóstatas parecen ser los menos frecuentes.

Es por esto que tal vez nos cuesta tanto aceptar la inexistencia los reyes magos, porque quedaron grabados a una emoción.

Borges sostiene que no recordamos lugares sino momentos de esos lugares.

Desde muy temprana edad somos sometidos a mitos, atravesados por mitos, que formarán nuestro carácter y nuestras sucesivas y diferentes Fés. La adultez nos obliga a elegir unos, desechar otros, colaborar en el armado de nuevos y en algunos casos muy puntuales y excepcionales, ser protagonistas. Muchas veces, sino siempre, este protagonismo es involuntario.

Una corriente de pensamiento que, tal vez por comodidad, llamamos simplemente Peronismo, está plagada de mitos que se comportan dentro de la sociedad como un virus dentro del cuerpo. Lo hemos escuchado hasta el hartazgo.

El peronismo es un virus.

Una necesidad de invadir cuerpos, ansia proselitista, observa la misma lógica que las iglesias. Tienta a la feligresía con mística antes que argumentos. Hay una primera etapa de incubación, en la que se captura el alma del individuo, que da paso a la siguiente: la prolija discusión argumentos. Datos duros.

Esto es así por un motivo importante. Existen proto-peronistas, no asumidos aún, que no disfrutarán del sabor de esos argumentos, los números duros. Ocurre que muchas veces -siempre- tienen activado un antivirus ideológico. Este firewall intelectual no permitirá el ingreso al yo de esos datos, por ello, los argumentos deben camuflarse, encontrar la forma de ingresar por el lado del arte, de los sentimientos ligados a este. Por bellos. Por la emoción.

El antivirus basa su fortaleza en la falacia que conocemos como sentido común, ese mito deslucido, que oficia de dogma berreta. La aberración al pensamiento crítico, más dañina que todas las iglesias juntas. Reforzado con publicidades, medios masivos y catedráticos bien vestidos, que hablan con voz varonil de publicidad de yogurt.

Algo tiene que ver aquí el ensayo que propusiera Howard Gardner de las virtudes clásicas en su obra: Verdad, Bondad y Belleza reformuladas.

Esta cuestión al menos porosa de los tres sustantivos centrales al alma humana.

Vemos a diario peronistas en pausa, los -nos- reconocemos, les duele el hambre del otro, le dan una moneda al malabarista en el semáforo, compran medias al vendedor ambulante, lagrimean disimuladamente escuchando El viejo Matías de Victor Heredia. Solo les falta hacer la V.

Son peronchos ignorantes de su condición, somatizan la enfermedad, meros portadores sanos.

Si el niño desayunó en un hogar donde se escuchó a diario las hermosas sentencias logicas y esperables:

Esos negros de mierda

o

Si andan en moto son vagos planeros

o

Bolivianos hinchas de boca

Es probable que desarrollara a lo largo del tiempo, cierta inmunidad a la sabia sentencia:

La patria es el otro.

Bella per sé y que esa belleza pueda conmover su corazón.

Puede que no alcance nunca la lectura del libro de Rodolfo Walsh sobre la masacre de José Leon Suarez1 y que eso despierte grandes sentimientos en su fuero mas íntimo. Por el contrario, ese corazón es vulnerable a escuchar por error a León Gieco y su El Ángel de la Bicicleta. Por la suma de simpatías estéticas y errores espacio-temporales.

Llega a las últimas por comodidad, no hay tiempos de lecturas, si de escuchar por error una música e indagar porqués.

La magia estética

Solo hay que dejar que el tiempo haga su milagro terapéutico, para hacer aparecer la pregunta sobre quién fué, en realidad es, Pocho Lepratti, las circunstancias por las que subió a ese techo, de ese humilde comedor infantil, a gritar a unos policías que no disparen porque:

adentro solo hay pibes comiendo.

El disparo desgarra la garganta de Pocho, que abandona el carácter humano y se convierte en símbolo, dibujo en las paredes y canción. Es desde ese momento, las efemérides de las navidades futuras nunca vuelvan a ser lo mismo en la Argentina.

Pareciera mas lógico, por simpatía, por cercanía temporal, rezarle a un flaco rosarino de barba al que mataron las fuerzas represivas por defender a los débiles, que a un flaco palestino de barba, al que mataron las fuerzas represivas por defender a los débiles.

Suponer a uno más diós que al otro, solo parece originarse en un mayor esfuerzo de marketing, dos mil años de marketing.

No somos más que la aceptación de símbolos, trapos debajo de los que nos cobijamos y que hablan de nosotros.

Si algo caracteriza al peronismo es el desborde de carga emotiva, mitos, fratrernidad, liturgia, símbolos. Toneladas de ellos. Hermandad que cohagula y que se reconoce en esos gestos, frases, refranes y risas. Solo pueden negar la alegría de la marcha, quien nunca marchó un 24 de marzo.

Acá nos encontramos frente a una paradoja muy interesante.

Los mismos símbolos que sirven de aglutinante hacia adentro, funcionan como repelente hacia afuera. La “marchita” -siempre en diminutivo- o “el chori” al que también se le baja el precio con el despectivo -acortamiento-, cohesionan y amalgaman a la tropa propia, pero hacia afuera generan rechazo, precisamente en ese sector objetivo, la intelectualidad sensible clase media, los habitantes de esa zona que conocemos como Corea del Centro.

El desafío

Debemos encontrar seres sin el antivirus del odio al groncho, pero de no encontrarlos, buscar aquellos que teniéndolo, sean permeables al arte.

Odio que es el tratamiento más simple que tienen para cursar el miedo al otro. Temen en secreto convertirse en eso, confirmarse, descubrirse llevando el ritmo de la marcha con el pié. O las palmas, en casos severos.

La derecha lleva una ventaja muy importante, ha berretizado de manera horrorosa el discurso, la estética. Volvió todo dadá, naif, bizarro y lo político se nutre de lo estético -o viceversa- comparten cartelera. La política tiene el nivel de complejidad -aparente- de una app para android.

Una industria del entretenimiento enfocada en la simpleza intelectual del individuo y su odio al otro, pugna del otro lado por llevarse las almas sensibles. Ríos de tinta han corrido sobre la alienación del individuo 2.

Resultado de esa alienación son depresión, ansiolíticos, alcohol, tóxicos duros, viajes para la selfie y compra compulsiva de dolar Blue.

Los viajes son larguísimos, en horas de vuelo y cuotas en la tarjeta, para la selfie en el lugar común. No es casual que las muertes por Selfie en el 2019 fueran cinco veces superiores a las producidas por ataques de tiburones Nota Shark vs Selfies.

Entre los miles de argumentos en contra de políticas del populismo, encontramos la restricción a las importaciones, por caso: licuadora. Si bien tenemos que atender a esas necesidades, también debemos trabajar desde los primeros momentos de la formación del niño en deconstruir ese egoísmo que llevará inexorablemente al mundo a la tercera, inevitable y última guerra mundial.

Evolutivamente, ninguna sociedad podría sobrevivir formada por individuos que solo se miraran el ombligo 3 sin ese sentimiento que nos trajo hasta acá. La empatía, proteger, como Pocho, al que no está en condiciones de hacerlo, arriesgando el cuero.

Enlightenment

Hay un momento de la iluminación groncha, para lo cual nada mejor que mostrarlo en boca de sus conversos.

Sostengo que capturando el alma de esos seres sensibles, pronto llegará la conversión. Me viene a la memoria una joven llorando de alegría gritando su iluminación en un spot televisivo, gotitas de saliva al aire, lágrimas y palabras de agradecimiento a un hombre llamado Nestor y una mujer llamada Cristina 4.

A diario damos con gente que argumenta en favor de tal o cual política económica, posición tomada respecto de la Res Publicae, la cosa de todos y descubrimos que es un peronista en pausa, que aún no tuvo su momento de iluminación, ese momento mágico que los doctos en matemática llaman el momento ¡Ahh! que ocurre a la mitad de la ecuación, cuando se descubren a sí mismos.

Abundan ejemplos que van desde populares como el de Agustín, de Numidia -que escuchó una voz diciéndole toma lee en latín, al voltearse encontrar la Biblia 5- pasando por historias de culturas orientales, que otorgan mucha importancia a ese momento de auto descubrimiento, el Satori Zen o el Nirvana budista.

Esa bienaventuranza no es ajena al justicialismo.

Mi tesis sostiene que existe un momento de quiebre, que se origina en el arte, porque este nace del corazón del pueblo, no en las academias y nos empuja inexorable e indefectiblemente a tomar partido.

Ahí el individuo resiste a aceptar la conversión a la nueva Fe y ver cómo se desmorona lentamente el endeble esquema de creencias anterior.

Y como en todo amor, cuanto más se acerca el Sujeto al Objeto, crece la tensión, que se satisface en la búsqueda del placer. Verdaderos ríos de tinta han corrido en la academia psicoanalítica.

Aceptación que llega con una carga simbólica muy importante; el inmigrante ideológico es recibido con estrofas de marchas, refranes, canciones, íconos. Una creatividad sin límites y frases celosamente guardadas por ancianos memoriosos como en el Fahrenheit 451 de Bradbury.

Y como en Alcohólicos Anónimos, hay testimonios.

Testimonios

Esto es la frutilla del postre para la conversión:

Me hice peronista porque no se puede ser feliz en soledad. –Leonardo Fabio.

El primer pan dulce que hubo en mi casa me lo dió Evita. –Carlos Monzón.

El marxismo es la clase de educación sexual y el peronismo es cuando se coge. –Pedro Saborido.

Ernesto Sábato recordaba una cena en el norte argentino, en casa de pulcros anfitriones, leídos y correctos, con platería excesiva sobre la mesa, brindando en la cena por la noticia del cáncer o la muerte de Evita. Una puerta entreabierta le permite atisbar una uniformada servidumbre llorando desconsoladamente. Puerta que se convierte en espejo en la cabeza del escritor y lo comprendemos nosotros espectadores temporales de esos actos.

Muchas veces es el espanto quien nos indica el camino a seguir, no la brújula del dolor, como indicara Sigmund Freud, sino del horror.

Viva el Cancer, Escribió en un muro una mano enemiga al hacerse pública la enfermedad de Evita, en 1952. –Las Memorias del Fuego. Eduardo Galeano.

O estas esclarecedoras palabras del contraalmirante Arturo Rial dijo a trabajadores municipales:

Sepan ustedes que la Revolución Libertadora se hizo para que en este bendito país el hijo del barrendero, muera barrendero.

O tal vez otro tipo de testimonios, los que explican el fenómeno desde afuera.

No volví a creer en Perón, pero entiendo muy bien por qué otros necesitan hacerlo. Aunque el país sea distinto, y la felicidad esté tan lejana como el recuerdo de mi infancia al pie del limonero, en el patio de mi casa. –Osvaldo Soriano.

Llegando finalmente a los clásicos:

Soy peronista mas que nada, porque somos gente a las que les cuesta ser dichosa cuando, a su alrededor, ven sufrimiento ajeno. –Alejandro Dolina.

O la que me identifican.

El día que vi quienes eran los enemigos del peronismo, me hice peronista. –Alejandro Dolina.

Casi nunca soy peronista, hasta que escucho hablar a los antiperonistas. –Ivan Noble.

Sospecho existe una diferencia cualitativa entre periodismo, la historia y el mito, en donde el factor tiempo transcurrido modifica de alguna manera el rigor de la verdad. Estos difieren en calidades de veracidad a medida que nos alejamos en el tiempo del hecho 6.

Enrique V

Shakespeare narra la batalla de Agincourt, ocurrida el día de san Crispín, en una obra que el canon cataloga como menor, pero que a mi personalmente me gusta mucho, Enrique V.

En casos como este, nos interesa el arte sobre el rigor histórico. Buscamos la belleza de las palabras 7. Solamente la arenga del rey Henry a sus escasos y enfermos hombres, merece la lectura del clásico en versión libro, o ver la película de Kenneth Branagh o la concurrencia al teatro.

Aquellos y aquellas sensibles, forzarán varias veces la saliva, que no pasa por la garganta, en ese punto de la obra. Sigo sosteniendo la necesidad del arte, la necesidad de forzar la sensibilidad y la belleza.

Puede que aún existan quienes no se reconocem aún peronistas. Esperen a los siguientes renglones.

Aquí entra en juego cierta distorsión selectiva del número de las tropas de uno y otro lado, algo que observamos frecuentemente, cuando la historia deja de ser historia y empieza a ser mitología. Leónidas y sus Trescientos en el paso de las Termópilas, es otro claro ejemplo.

En Agincourt, Shakespeare sugiere que los ingleses eran apenas unos cientos y los franceses decenas de miles, que el rezo al santo Crispín -como Agamenón en Troya- ablandó el corazón del dios y les dio la victoria.

Pensamiento mágico que no hace otra cosa que embellecer la narración. Porque convengamos, nos gustan las historias fantásticas.

Más allá de este pequeño error contable de redondeo, el autor olvida mencionar un detalle, aparentemente menor.

Un detale técnico, al parecer menor. Esta fue la primera batalla en la que se dispusieron arqueros detrás de las primeras filas de infantería, en este caso las británicas, hecho que hizo estragos en la avanzada francesa.

Otra fuente sostiene que crecía tanto el número de prisioneros franceses, que los igleses se sintieron atrapados. Había mas franceses detrás que adelante de sus líneas. En su narración el bardo olvida mencionar el método con el que el Rey Henry resolvió esto, el asesinato a sangre fría por parte de los ingleses a prisioneros indefensos.

Pasaron de la condición de prisioneros a muertos en un solo y mismo acto, no aclarado, como en la dictadura de Videla en los setentas o las democracias low cost de América Latina hoy.

¿Que puede aportarnos esta batalla a la simbología, la mística, el merchandising peronista?

Aporta, tal vez, el símbolo mas fuerte: La V, el saludo a través del cual la fratria se reconoce. Con el que acompañan la sonrisa en la selfie.

El valor de laa mitología -a diferencia de la historia- no está en su condición de cierta, sino de bella.

No tiene mucho sentido discutir sobre la fuerza de Heracles, la existencia o no de Jesucristo o la altura de crucero de los vuelos en Dragones. Disfrutamos la belleza de las historias que los nombran.

Dejamos que la belleza de sus metáforas nos conmuevan, como La tierra para el que la trabaja 8.

A menudo, la belleza del mito es demasiado perfecta, no se detiene en los detalles macabros, o las debilidades del héroe. Otras veces asistimos al engrandecimiento del héroe desde otra perspectiva. Lo que para la feligresía cristiana ortodoxa puede parecer una aberración: Cristo amante de Magdalena, para otro sector esto lo humaniza y mejora la pintura.

Aquellos que muestran un Manuel Belgrano gay, con la intención de reducir su valor en la historia, a los ojos del revisionismo siglo XXI, puede acercar una lectura distinta, mas amplia, mas bella, mas varonil incluso:

Un abogado bien, de familia acomodada porteña, al que destinan con solo una pieza de artillería y no mucho mas de cien hombres a detener todo el ejército realista, que como táctica Exige a los lugareños que destruyan sus campos, quemen sus haciendas y marchen, porque lo mandan los porteños. Ningún héroe de Marvell le llega a los talones al bueno de Manuel 9.

Mientras que los símbolos aportan a las causas la emoción y la belleza, las estadísticas acercan justificaciones lógicas. La política es un territorio a mitad de camino, no es lógica sino El arte de lo posible como decía Aristóteles.

La explicación de la V

Volviendo a la batalla en Normandía, allá por el 1400, otro sector de la doctrina comenta, que a los arqueros ingleses capturados, los franceses les cortaban los dedos índice y medio de la mano derecha, los dedos utilizados para tensar la cuerda del arco, inutilizándolos así para la batalla. No los mataban, algo mas humanos que los ingleses, los inutilizaban para la batalla.

Luego, los arqueros ingleses con manos completas, saludaban a las tropas enemigas con estos dos dedos en alto. Símbolo, signo. Llevado a palabras sería algo como:

Aún puedo disparar.

Antecedente directo del significado que adquiere en el siglo XX en estas latitudes.

Vamo a volvé

Funciona a nivel simbólico, resume en una sola palabra -o solo un signo como en este caso- procesos políticos, emociones, teorías económicas, prácticas, mitología, misticismo, arte, etc 10.

En otras topologías, donde la chusma carece de aglutinantes de este tipo, notamos cierta horfandad, cierto brillo por la ausencia, como el claro ejemplo de las protestas chilenas, donde faltan carteles, banderas, “mística” y esa señal homogénea y clara al enemigo de estamos en pié.

La V es venceremos, es vamos a volver, quizá no es mas que un escudo simbólico, un conjuro, por grande que sea el enemigo, por muchos, fuertes, malos, sin honor, aún nos quedan dedos índices y medios levantados, en las manos para tensar arcos y reconocernos en la fratria, en la marcha, en las fotos, en el honor de guías espirituales, de Henry para acá.

  1. Operación Masacre, que escribiera Rodolfo Walsh en 1957, es la primera novela basada en hechos históricos de la literatura, por mucho que insnsta el canon en poner en ese lugar a la novela A Sangre Fría de Truman Capote de 1966, excelente por cierto, pero no la primera temporalmente. 

  2. Sería interesante consultar a aquellos que saben como Marx y Foucault sobre un tema tan complejo. 

  3. El esqueleto de Lucy en las canteras de Oduvay Gorge, Kenia, nos muestra un homínido femenino, que vivió hace mas de tres millones de años. Medía apenas mas que un metro y su cerebro no era mucho mas grande que el de un chimpancé actual, pero tenía el femur quebrado y soldado nuevamente. En la hostilidad de la selva hubiera sido presa fácil de los carnívoros, alguien tuvo piedad de su condición y la cuidó. Ese detalle hace que pensemos que eren humanos. 

  4. Debo admitir que me cuesta nombrarlos sin lagrimear. 

  5. Hecho extraño por donde se lo observe. ¡En el siglo III una biblia tirada! En todo el universo conocido se las podían contar con los dedos de una mano. Y no eran precisamente de bolsillo

  6. Aceptando siempre que la historia la escriben los que ganan y que los recuerdos mienten un poco, siempre fue asi como bien sugiere Carlos el “Indio” Solari. 

  7. Cuando leemos el Decline and Fall de Gibbon, no buscamos certezas históricas, sino entender como veía un caballero londinense del siglo XVII a la Roma del Imperio tardío. –Jorge Luis Borges. 

  8. Pareciera que las historias tienen que acomodarse a la receta de Propp, Disney, Netflix. Se produce tanto y se filma tan poco, decía Dolina. Nos queda la amarga sensación de haber visto todo. 

  9. La bisnieta Jessica lo reconoce, como el primer Kirchnerista. 

  10. Podemos servirnos de esto y comenzar un excelente libro llamado: Introducción al estructuralismo. 


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